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Llamamos a la industria a cumplir con las recomendaciones en la normativa para harinas fortificadas

Después de presentar los resultados de la investigación sobre la fortificación de hierro de las marcas más populares de harina de maíz y de trigo disponibles en México – ‘¿Una Salud de Hierro?’ – la fundación internacional Changing Markets y la organización mexicana Proyecto AliMente exponen las omisiones por parte de la industria de la harina y grandes cadenas de supermercados, así como la escasa supervisión y aplicación de la norma por parte del gobierno mexicano.

Las organizaciones hacen un llamado para la urgente mejora del proceso de fortificación de harinas con micronutrientes como el hierro como una medida enfocada a corregir o prevenir deficiencias en la dieta de la población en México.

Las omisiones en el cumplimiento de la ley que establece la fortificación obligatoria de las harinas con hierro en México, se convierten en un problema de salud pública al considerar que el consumo de este producto representa una gran proporción de la dieta básica de la mayoría de la población mexicana: el maíz representa el 72% del consumo de los granos en un país donde, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud (ENSANUT) 2012, casi una cuarta parte de los niños menores de 5 años y una quinta parte de las mujeres embarazadas en México sufren de anemia, cuya causa está relacionada con la deficiencia de hierro. Según los datos preliminares de ENSANUT 2018 presentados en el Congreso de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición, parece que los altos y alarmantes niveles de anemia en el país siguen siendo preocupantes.

La investigación conjunta de Changing Markets y Proyecto Alimente expuso que ocho de las principales marcas de harina de maíz, incluyendo Maseca, Hari Masa, San Blas, Maizza y marcas propias de Walmart (Aurrerá), Soriana y Chedraui, no utilizan el tipo de hierro recomendado por la norma mexicana y por la Organización Mundial de Salud (OMS) para fortalecer sus productos.

En el caso de las harinas de trigo, se encontró que, a pesar de que la mayoría de las empresas mexicanas utilizan el tipo de hierro recomendado en sus productos refinados, no lo hacen en sus variedades integrales. A lo que se suma que las marcas de harina de trigo importadas, como Pillsbury de General Mills, no cumplen con la legislación mexicana de etiquetar sus productos y, por lo tanto, no proporcionan información alguna sobre la fortificación.

Changing Markets y Proyecto AliMente señalaron que la industria de las harinas ignora voluntariamente la legislación y las recomendaciones de la OMS, cuando la fortificación eficaz de éstas podría tener un impacto significativo en la lucha contra la deficiencia de hierro y en la mejora de la salud de la población en general.

Dada la falta de respuesta hasta la fecha por parte de la industria, éstas y otras asociaciones sin fines de lucro se dirigen por carta a los titulares, responsables y representantes de las Cámaras Nacionales de las Industrias Molineras de Trigo (CANIMOLT) y de Maíz (CANAMI), y la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) una vez más para “requerir información relativa a sus políticas de fortificación, y en particular a los mecanismos de control de calidad y su implementación,” con vistas a subsanar los fallos identificados.

“Nuestro reciente reporte ha sacado a la luz el hecho de que muchas grandes marcas de harina no están cumpliendo con su obligación de proporcionar productos fortificados adecuadamente a la población mexicana. Vistos los resultados preliminares de ENSANUT 2018 que confirman que la anemia sigue siendo un gran problema, es hora de que la industria alimentaria dé explicaciones acerca de que medidas va a tomar para rectificar la situación,” dijo Alice Delemare de la fundación Changing Markets.

En este sentido, las asociaciones también se dirigieron al gobierno de México, concretamente a la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), ofreciendo sus recomendaciones acerca de la mejora del marco legislativo y su monitoreo, y a otros actores estratégicos del próximo gobierno federal, dado el papel significativo que una eficaz aplicación de la normativa puede jugar a la hora de corregir las carencias de micronutrientes en la población.

“La nueva administración tiene una gran oportunidad para cubrir los vacíos que hemos identificado en la regulación, para establecer un monitoreo efectivo del cumplimiento de la norma, y garantizar la rendición de cuentas de las empresas que no cumplan. Sólo de esta manera la fortificación de harinas será un verdadero instrumento para el combate a la anemia y para reducir otras deficiencias en micronutrientes que tanto dañan la calidad de vida de la población en México,” dijo Yatziri Medina Zepeda de la organización Proyecto AliMente

Changing Markets y Proyecto AliMente subrayaron que la presencia del padecimiento de anemia en México es una realidad y un asunto de salud pública cuya seriedad no se debe menospreciar, debido a que la falta de un diagnóstico y tratamiento de la anemia en niños y niñas menores de dos años puede causar daños irreversibles en su desarrollo físico y mental. Las organizaciones recordaron que a pesar de que la mejor solución a mediano y largo plazo es garantizar el derecho a la alimentación y a la nutrición, asegurando que todas las personas tengan acceso a dietas sanas y sustentables, la fortificación de alimentos es una herramienta complementaria y eficaz en la lucha contra las carencias micronutricionales, y que ha demostrado ser una estrategia costo-efectiva que se practica en muchos países.